Los padres que crían niños seguros de sí mismos y mentalmente fuertes siempre hacen estas 3 cosas

Criar un niño mentalmente fuerte que sea capaz de afrontar los desafíos a los que tiene que enfrentarse para salir adelante es de vital importancia.

mentalmente fuertes

Los niños mentalmente fuertes está preparados para los desafíos del mundo. Estos niños son capaces de abordar los problemas de forma productiva, recuperarse de los fallos con eficacia y hacer frente a las dificultades de manera competente.

Como padres, queremos que nuestros hijos se sientan bien consigo mismos , por eso tratamos de elogiarlos tanto como sea posible.

Eso no es necesariamente algo malo. Las investigaciones muestran que elogiar a los niños tiene beneficios. Un simple cumplido puede generar autoestima y orgullo. Sin embargo, depende del tipo de elogio que demos, así como de cuándo y con qué frecuencia.

Como psicoterapeuta que trabaja con padres e hijos, he visto una y otra vez los efectos negativos de exagerar el talento o los resultados de un niño (“¡Esto se ve increíble!”, “¡Eres tan guapo!”, “¡Buen trabajo!”).

Pero estas reacciones breves y exageradas pueden hacer que los niños se concentren solo en cosas que pueden dañar su autoestima. Es posible que sientan ansiedad por el desempeño (“Si me equivoco en esta respuesta, soy tonto”), por ejemplo, o creen que solo son apreciados por su apariencia (”¿Qué pasa si la gente piensa que me veo raro con esta camiseta? Entonces ganaron” me amas ”).

Entonces, ¿debería elogiar a sus hijos? Por supuesto. Pero hay formas correctas e incorrectas de alabar. Esto es lo que siempre hacen los padres de niños mentalmente fuertes, motivados y seguros:

1. Elogian el proceso
Cuando elogia el proceso (por ejemplo, el niño se esfuerza en una tarea de matemáticas), en lugar del talento o el resultado (por ejemplo, la capacidad natural del niño para resolver problemas matemáticos rápidamente), es más probable que los niños desarrollen una actitud positiva hacia los desafíos futuros .

En la década de 1990, Carol S. Dweck , profesora de psicología en la Escuela de Posgrado en Educación de Stanford, estudió los efectos de este tipo de elogios. En un experimento , a un grupo de niños se les dijo que tenían éxito porque eran inteligentes, mientras que al segundo grupo se les dijo que tenían éxito porque trabajaron duro.

Cuando a los dos grupos se les dio una variedad de rompecabezas, los niños del segundo grupo tenían más probabilidades de elegir un rompecabezas más difícil. Dweck también descubrió que elogiar el proceso los hacía más propensos a sentirse seguros en una tarea, incluso si cometían un error.

2. Nunca lo convierten en una competencia
A los padres les encanta comparar, ¡no podemos evitarlo! Y a veces, incluso les diremos a nuestros hijos que son mejores que los demás (“¡Anotaste más goles que todos tus compañeros de equipo juntos!”).

A menudo, se hace con buenas intenciones. Queremos que se sientan tan orgullosos como nosotros y que estén motivados para hacerlo aún mejor la próxima vez … pero por todas las razones equivocadas.

No es saludable estar atrapado en un círculo vicioso de competencia. Las comparaciones sociales pueden enseñar a los niños a medir siempre el éxito en función de los resultados de otras personas.

Peor aún, según la investigación , elogiar a los niños en términos de comparación, en algunos casos, puede cultivar el narcisismo, el comportamiento de búsqueda de atención y la falta de valores de trabajo en equipo.

¿El mejor enfoque? Anímelos a comparar sus esfuerzos pasados ​​con sus esfuerzos actuales, en lugar de con otras personas. Esto les convierte en el hábito de cambiar sus objetivos de ser mejores que los demás y cambiarlos hacia la superación personal.

3. Usan lenguaje de observación
En lugar de decir: “¡Qué bueno!”, Quizás quieras decir: “Me encantan los colores de tu pintura. Cuéntame más sobre por qué los elegiste ”. (Esto es lo que significa elogiar el proceso).

Otro ejemplo: en lugar de decir: ”¡Te veías como un profesional en esa bicicleta!”, Los padres de niños motivados pueden decir algo como: “Fuiste tan cuidadoso y concentrado mientras andaste en bicicleta. Incluso cuando te tambaleaste un poco y casi te caes, ¡seguiste adelante! Fue genial verlo ”.

Estos sencillos ajustes de lenguaje pueden ayudar a sus hijos a sentirse orgullosos de sí mismos por esforzarse en algo. También puede hacer que se sientan más emocionados de asumir cosas más desafiantes en el futuro.

Por último, es importante crear un entorno de seguridad emocional. Si su hijo reprobó una prueba de ortografía, absténgase de decirle que debería haber estudiado más. En su lugar, pregúnteles qué creen que pueden hacer para mejorar la próxima vez.

Los niños necesitan saber que pueden acudir a sus padres no solo cuando hayan hecho algo bien, sino también cuando tengan dificultades con una tarea o desafío específico./CNBC

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