Franky & Cía

Lo que una vez fue solo una idea tirada sobre la mesa de un almuerzo entre amigos, hoy es Frankycia XV, el nuevo club que se sumó el Regional de Desarrollo.

 

A partir de 2016, con la incorporación de Jaguares al Súper Rugby, comenzó a popularizarse dentro de los límites nacionales el uso de un término hasta entonces ajeno al rugby argentino: el de “franquicia”. En contraposición a los clubes tradicionales, las franquicias no surgen como focos de contención barrial, sino directamente como empresas dedicadas al deporte, que persiguen una finalidad no sólo competitiva, sino también de rédito económico. Por ende, pueden comercializar desde su nombre hasta su sede, algo que se da bastante en la NBA. El término comenzó a repetirse con mayor frecuencia aún a principios de 2019, cuando la Unión de Rugby de Tucumán reveló públicamente su intención de postularse como una de las sedes argentinas en la futura Liga Sudamericana, el primer torneo de franquicias profesionales del continente.

Sin embargo, el rugby tucumano ya tiene una franquicia en forma oficial hace más de un año. Eso sí, no se trata de una empresa ni de un equipo profesional (algo completamente impedido por los estatutos), sino de un club tan amateur que ni siquiera cobra cuota. El truco está en el nombre: Frankycia XV. O bien, “La Frankycia”, como lo llaman en el palo del rugby de Desarrollo.

De entrada puede sonar gracioso, y más cuando se confirma que sí, que el nombre viene por el lado de un tal Franky, pero el chiste llega hasta el nombre: en lo demás, el proyecto se toma las cosas muy en serio. Tal es así que el pasado 24 de marzo, una semana después de cumplir un año como club legalmente establecido, Frankycia XV tuvo ante Coipú (Famaillá) su debut histórico en un torneo de nivel superior: el Regional Desarrollo, la segunda división del rugby del NOA. Así se completó la maduración de una idea que había nacido dos años y medio antes, en octubre de 2016.

¿Y por qué no?

Como muchos otros clubes, Frankycia XV nació casi sin quererlo. Fue una idea tirada en la mesa de un almuerzo entre amigos, ex jugadores de Natación que decidieron seguir camino por su cuenta y que con frecuencia se juntaban para jugar al fútbol 5 y compartir algún asado en Villa Alem, en la casa de Néstor Mancilla, más conocido como “Franky”. Al principio pareció una locura de esas que se tiran al voleo, producto de un entusiasmo inicial que no tarda en diluirse, pero con el correr de los días fue ganando fuerza entre los amigos, entre los que estaba Martín Casas.

“Lo conozco a Franky, sé de su pasión por el rugby y se notaba que desde que ya no entrenaba, le faltaba algo. Por eso le dije que por qué no formábamos un club propio”, cuenta Martín. Junto a él y Néstor estaban la novia de este último, Emilia Ávila (quien pasó a desempeñarse como tesorera), Cecilia Herrera (esposa de Martín y actual presidenta del club) Raúl “Memo” RasukAugusto Pizolón (ambos ex jugadores de Natación) y Jorge “Taco” Gramajo, quien había integrado “Pro Rugby”, el proyecto de rugby social que hace algunos años había tenido lugar en “La Bombilla”.

En realidad, la idea original era formar un equipo para todos aquellos jugadores que no tuvieran lugar en sus propios clubes y gestionar una participación en calidad de invitados en algún torneo de la URT. Sin embargo, la respuesta de la Unión fue que la única forma posible era bajo la forma de club, por lo que los animó a tramitar la personería jurídica. Mientras se iba cocinando la parte legal, el proyecto comenzó a propagarse de boca en boca, atrayendo amigos, gente sin lugar en otros clubes o incluso personas que practicaban otros deportes y que nunca habían tocado una pelota de rugby.

“Lo bueno es que se formó un grupo muy heterogéneo, en cuanto a edades y profesiones: hay albañiles, empleados de panadería, o de un banco, gente que tiene su propio negocio, etcétera. Es una linda mezcla, pero por sobre todo, un grupo humano fabuloso”, destaca “Memo”.

Sus primeros rivales fueron otros equipos de “clubes emergentes”, esa capa embrionaria del rugby donde se aglutinan los focos de práctica del deporte que aún no han completado el papelerío necesario para ser considerados clubes en sentido estricto. Finalmente, el 16 de marzo de 2018, el proyecto de “Franky” y sus amigos recibió el visto bueno legal y así nació, formalmente, la Asociación Civil Franky & Cía Rugby Club. O lo que es lo mismo, Frankycia XV, nombre bajo el cual comenzó a competir en el torneo de Preintermedia ese mismo año.

Martín ahonda un poco más en el origen del curioso nombre. “En Natación había dos equipos de preintermedia: el Blanco y el Azul, en el que estábamos nosotros, con Franky. Y siempre nos preguntaban cómo andaba ‘la frankycia’. Así que decidimos ponerle ese nombre a nuestro club, como una forma de homenajear a nuestro amigo, porque es un tipo muy generoso, que sabe mucho y todo lo que sabe lo comparte, y que mientras estuvo ahí, le dio mucho a Natación. Nos sentimos muy orgullosos de él, así que decidimos acompañarlo en este sueño, a través del cual queremos seguir fomentando este hermoso deporte”, asegura Casas.

Néstor se siene halagado. “Es una alegría gigantesca, tan grande como la responsabilidad que implica. Hay que responder con seriedad, siguiendo la misma línea”, afirma “Franky”.

Intenciones

En la Frankycia aseguran ser conscientes de su realidad, y por eso de momento no apuntan a lograr grandes resultados deportivos, más allá de resaltar que en el torneo de preintermedia llegaron a semifinales de Copa de Plata, algo que no esperaban. Y es que con todo lo que ha avanzado el club en este poco tiempo de vida que lleva, ya se sienten más que satisfechos.

“La idea es seguir mejorando y sumando experiencia día a día. Se ha sumado gente al plantel superior, tenemos equipos de juveniles en M1 y M2 y también rugby femenino. Lo vamos encaminando”, se enorgullece Franky, quien se desempeña como entrenador de la Primera.

“Todo lo que se ha conseguido en el poco tiempo que llevamos reconforta y nos renueva las ganas de seguir luchando por alcanzar nuevos objetivos. Estamos muy agradecidos de la Directora de Deportes, Ana González, que nos cedió un lugar para poder entrenarnos en el Complejo Tercer Centenario, en el Parque 9 de Julio. También con el ex presidente de la URT, Jorge Juárez Chico, que en su momento nos orientó con el tema de los papeles. Y también con todas las personas que forman parte del club y nos dan una mano”, agradece Martín, hoy entrenador de Intermedia.

“Memo”, uno de los experimentados del plantel superior, comparte: “a mis compañeros más jóvenes les digo que están escribiendo una historia. Algunos hoy son chicos todavía, y dentro de 10 años seguirán jugando en la Primera, y algún día sus hijos también podrán hacerlo. Ellos por ahí no se dan cuenta de la importancia de lo que están haciendo. Podrían hacer la fácil e irse a otros clubes, que ya tienen estructuras armadas desde hace mucho, pero acá están abriendo camino en un club nuevo. Y lo que queremos que es que chicos de cualquier clase social, edad o barrio vengan al club, participen, hagan deporte. Acá todos son igual de importantes”.

Fuente: https://www.lagaceta.com.ar/nota/803700/deportes/franky-cia.html

 

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