El conmovedor relato de la muerte de Hector Segura contado por su hermana

 

 

Esta triste historia donde fue golpeado brutalmente y posteriormente falleció Hector Segura seguramente quedará registrado como un hecho más de violencia en el fútbol o para ser más explícito, el día que cuatro asesinos golpearon brutalmente a su victima hasta dejarlo moribundo y agonizando casi un año, hoy lo único que queda es pedir justicia, por esto mismo su hermana se hizo cargo de la querella y junto a su abogado están en camino a golpear las puertas que sean necesarias de la justicia, para esclarecer el crimen que golpeo a la opinión pública tucumana.

El día 6 de octubre a las 19 horas luego de un partido que jugó San  Martín, Hector Segura había ido a encontrarse con unos amigos en las adyacencias de la cancha, también lo acompañaba su hijo que seguía a su padre adonde el fuese, eran inseparables, además también se encontraría con el papá de un compañerito de la escuela de su hijo; en el momento que se despedía de sus camaradas para retirarse a su domicilio, alcanza a ver como unos integrantes de un auto rojo atacaban a unos chicos, Hector y sus compañeros intervinieron para ayudar a los pibes que eran sometidos a golpes, pero de una manera pacífica, pidiendo que por favor dejen de golpearlos, estos intentaban separarlos, las víctimas estaban contra el cordón, en esos momentos subieron a su vehículo y se fueron, pero en minutos volvieron a buscarlos con piedras, palos, botellas, agrediendolos, cortandole el rostro a algunos con las mismas botellas,  algunos pudieron escapar, el hijo quedó resguardado en la casa de una vecina de la zona; pero Hector fue quien se llevo la peor parte al no poder escapar y quedar solo a merced de los asesinos, su hijo de 11 años vió todo.

La victima fue llevado al hospital Padilla, donde su hermana Patricia Segura fue quién lo  rconoció y se dió que definitivamente se trataba de hermano, estaba irreconocible, totalmente la cara defigurada, lleno de sangre, ahí empezó toda la pesadilla que durante una extensa agonía que por momentos se pensó que podía recuperarse pero terminó falleciendo.

Los cuatro sujetos que lo atacaron andaban como si nada hubieran hecho en la calle, hasta que se enteraron que la policía los andaba buscando, fue ahí que empezaron a esconderse encubiertos por sus padres para que no se entreguen e la policía según textuales palabras de su hermana, al dueño del auto rojo Luciano Castro, gracias a la comisaría tercera fue al primero que capturaron, luego a Ivan Córdoba que fue escondido por sus padres en Villa Mariano Moreno, después fue detenido Mauro Lobo y por último David Figueroa.

Según vecinos de su barrio, este grupo de matones ya tenían antecedentes por atemorizar en el barrio haciendo de las suyas, en su momento como primera instancia la fiscalía tercera le dió la negativa a Patricia Segura, hermana de Hector para asumir como querellante dando a entender que su hermano se podía defender solo ( estaba postrado en una cama, postrado, cuadriplejico, defigurado) además hacían mención que para ser querellante debía tener un vínculo directo con la víctima, como ser esposa, madre o padre, el fiscal en ese momento era pedro Gallo. Se conoció que hubo un cambio de caratula y de fiscal, ahora está a cargo del caso la fiscal Adriana Giannoni en quién Patricia a puesto todas sus esperanzas de conseguir justicia ya que considera que como mujer va a entender el dolo de una hermana desesperada y muerta en vida por dentro por la perdida de Hector (35).

Su hermana piensa que los asesinos estan siendo protegidos por ciertas clases sociales o poderes dentro de la aristocracia que tiene Tucumán, para decirlo en criollo acomodados en la sociedad que influyen a la hora de ser juzgados por la justicia, como el caso de Ivan Córdoba que pesa en el SIPROSA y además es delegado de ATSA, según comentarios de testigos anónimos, la mala vida que llevaba su hijo y los problemas que tenía de turno en la justicia, este ponía plata y tapaba todo, su madre directora de una escuela donde también usa sus influencias para tapar las fechorías de su hijo.

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Patricia recuerda dolorosamente cuando la fiscalía tercera en un momento la llamo a declarar y ese mismo día notificaron a Ivan Córdoba, ella esperaba a ser llamada fuera de la fiscalía cuando vió salir al asesino, los padres de él estaban a su lado, la hermana relata la bronca e impotencia que sintió cuando los tres la miraban y se sonreían, además cuenta que cuando ella estaba cuidando a su hermano en el Hospital, Pedro Córdoba mandaba gente para ver como estaba de salud su hermano, porque dependiendo de eso su hijo podría obtener su libertad.

En muchos casos la justicia terminó y terminará siendo divina para los que creen, pero la justicia tucumana deberá esclarecer y condenar a los asesinos, sabiendo que sueltos podrían seguir matando por deporte. 

 

 

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