Conflictos Sudamericanos, la puja por el poder

 

Mientras que algunos buscan en lo profundo de las diferencias ideológicas, y las cosmovisiones económicas los motivos de la oleada de conflictos en Iberoamérica, la razón de los mismos es fácil de encontrar en la lógica de la política.

 

Si la historia es la política del pasado y la política presente es la historia del futuro, podremos entender estos conflictos analizando el juego de poder entre los protagonistas en un contexto histórico y actual. Entendiendo al poder como un juego de suma cero, mientras uno gana el otro lo pierde. En tanto uno gana capacidad de imponer su voluntad a los demás, el otro pierde esa cuota que tenia de influencia. Es una lógica simple que por afinidad ideológica, deshonestidad intelectual, soberbia o por estrategia política, no se quiere aceptar en este tipo de casos.

En la puja por el poder siempre se buscara la razón que legitime el cambio en el equilibrio del mismo, o una modificación del status quo por parte de quien busca obtener el lugar hegemónico. Así vimos como en Ecuador tras un cumulo de medidas económicas, genero grandes revueltas, hasta que el motivo de dichos reclamos fue deslegitimado con el retroceso de dichas medidas.

En Chile la alternancia de la centro izquierda con la centro derecha, lograron generar un gran crecimiento en su macroeconomía, pero bajo un tremendo descuido del humor social (principalmente una profunda desigualdad, acentuada en la falta oportunidades de progreso para un amplio sector de la población). Dicho humor, fue capitalizado por la oposición al gobierno de Piñera para exacerbar los ánimos. Las  medidas represivas por parte del gobierno, contra una población que en la mayoría de los casos marchaba de manera genuina e interesada por ser escuchada, dejaron al borde del abismo al mandatario de centro derecha.

Lo vemos en Bolivia que con desafortunadas decisiones políticas de Evo Morales desato una ola de violencia que él mismo había logrado domar durante sus años de presidente. Ola de violencia que logro torcer el brazo al poder que durante 13 años lo mantuvo en la presidencia. Concepción Ortiz, que es en la actualidad una diputada del partido de Morales y hasta hace no mucho fue vicepresidenta de ese movimiento político pide al exmandatario pacificar al país, dándonos la razón al decirle a su ex líder: “la lucha simplemente por el poder está conduciendo a nuestra gente al matadero”. Analizar en unas palabras semejante conflicto sociocultural es imposible. Pero bajo la lógica del poder vamos a  empezar a entenderlo. Los aciertos económicos de los últimos 13 años    (triplico el PBI, bajó la pobreza a números nunca vistos en Bolivia, bajo el índice de desigualdad en más del 12% según el Banco Mundial, la esperanza de vida creció en 5 años, entre otros logros) dieron un gran capital político principalmente entre las clases que vieron una oportunidad de progreso con el proyecto del líder cocalero. A su vez las formas por las cuales se produjo su salida le siguen posibilitando seguir en la puja por el poder. Aunque bajo el nuevo acomodamiento del mismo, legisladores del MAS (partido de Morales), argumentan que el ahora expresidente y su vice abandonaron el poder. “LEY EXCEPCIONAL Y TRANSITORIA PARA LA REALIZACIÓN DE ELECCIONES NACIONALES Y SUBNACIONALES”. Discusión no menor, ya que al saldarse si fue o no un golpe de estado, o si el gobierno actual es o no una dictadura, genera el visto bueno, en el marco de las Relaciones Internacionales, a las principales potencias para entablar un trato diplomático y comercial con las nuevas autoridades. Brasil, Unión Europea, Alemania, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, entre otros, ya reconocieron como presidente interina a la senadora Jeanine Añez. Aunque algunos haciendo algunos reparos, en todos los casos pidiendo nuevas elecciones.

Colombia que se suma a los conflictos, aunque la tensión sigue en aumento y las recientes marchas lo demostraron, por ahora está dentro de los carriles normales del orden establecido. Las protestas callejeras forman parte de las tácticas para minar cierto grado de poder de quien lo ostenta en mayores proporciones, hasta lograr una mejor posición en la negociación. El país cafetero es una pieza clave en la geopolítica regional. La inmigración venezolana, las guerrillas de las FARC y el narcotráfico son actores fundamentales para entender la violencia por ahora contenida. Habrá que seguir la evolución de los hechos.

Pensar que estos conflictos se dan únicamente en nuestra región es no conocer el mundo, conflictos políticos, económicos y culturales, de ayer, hoy y mañana también, veremos desde Hong Kong, el Cáucaso, Ucrania, Siria, Yemen, Sudan del Sur, España, Israel – Palestina y una larga lista.

La influencia de la “guerra comercial”, que no es otra cosa que la guerra por la hegemonía mundial,  entre Estados Unidos y China, sumado a diversos proyectos de tinte globalistas, impacta directamente sobre los países de nuestro continente. Las luchas intestinas por acoplarse a  estos distintos “proyectos”  están  flor de piel. Carl Von Clausewitz dejaría inmortalizada la frase “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.  En tiempos del desarrollo y profesionalización de las guerras de cuarta (guerra de baja densidad, de guerrilla o asimétrica) y quinta generación (guerra psicológica) el campo de batalla no es otra cosa que el corazón, el alma y la mente del pueblo. Las consecuencias un tejido social cada vez más resquebrajado y más propenso a la violencia.

Pensar que en Argentina somos ajenos a esto es un error que nos costara caro, los mismos actores foráneos actúan con fuerza en nuestra Patria, la mecha está conectada a la pólvora, lamentablemente falta un mínimo chispazo para el estallido. Sera responsabilidad de toda la sociedad y sus dirigentes no caer en los mismos actos de violencia que están desangrando nuestra Hispanoamérica.

 

Por Juan Pablo Fernandez

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