Un momento de la presentación del XXXIV Encuentro de Poetas, Escritores y Cantautores «Manuel Aldonate».

Letras de Fuego / Noticias. El XXXIV Encuentro Nacional de Poetas, Escritores y Cantautores “Manuel Aldonate” puso en discusión la actualidad cultural, la necesidad de expandir la poesías a las nuevas generaciones y seguir en la lucha.

Una diversidad de actividades que osciló entre talleres en las escuelas, mesas paneles, presentaciones de libros, lectura de poemas, debates y la evocación de los 60 años del cierre de los ingenios, atravesaron el tradicional Encuentro Manuel Aldonate.

Uno de los resultados esperados en cada una de las ediciones que lleva este encuentro que agrupa a poetas, escritores y cantautores, es justamente el manifiesto final, que representa a Monteros como “el faro de la resistencia cultural”.

Ante la importancia de ese documento final, producto del debate y el intercambio de creadores de todo el país, en este encuentro organizado por la Peña El Tejar, con apoyo de la Municipalidad de Monteros, es que lo compartimos a continuación:

Manifiesto del XXXIV Encuentro Nacional de Poetas, Escritores y Cantautores “Manuel Aldonate” Poesía Azucarera: Memoria que Resiste e Insiste
En la ciudad de Monteros, a los 31 días del mes de octubre
Desde Monteros, Capital Nacional de la Poesía, los poetas, autores y cantautores, delegados de la pluralidad argentina conformado por las regiones representadas se dirigen al país para manifestar la plena identidad con la vida del pueblo sobre la base de la comprensión de la realidad que lo contiene y compromete.
En esta hora difícil por la que atraviesa el país, los hombres y mujeres aquí congregados sienten el imperativo inexcusable de expresarse sobre los problemas vitales que hacen al desarrollo de la cultura de los argentinos.
En esa consecuencia señalan:
Hoy nos convoca la historia herida de Monteros y de todo Tucumán: el cierre de los ingenios que, hace sesenta años, dinamitó el tejido social de nuestros pueblos y arrojó a decenas de miles al exilio. Las venas abiertas de las que habló el poeta tienen aquí la forma exacta de un surco. En esta tierra, la sangre y el sudor de hombres, mujeres y infancias se convirtieron en una miel amarga que aún hoy resulta imposible de digerir.
Como advertía Manuel Aldonate, el hombre, la mujer y el niño son las tres expresiones latientes a las que debemos entregar la poesía. Cantar al paisaje del NOA —que es el paisaje argentino y americano— no es contemplar una postal vacía; es cantar al paisaje con el hombre inmerso, permanente presencia bajo la luz, entre el rumor del agua, el canto del pájaro, el tremolar del árbol y la sonora vivencia del viento bajo la inmensidad azul del cielo. Pero la historia no ha dejado de ensañarse con nosotros. Ayer los ingenios; hoy las textiles. El industricidio perpetuo.
Los Antenores Villagra con sus puños florecidos de machetes, las campesinas, matronas y capitanas que ayer luchaban por el azúcar que endulzaba el café de los jerarcas del latifundio, hoy pugnan por confeccionar ropas que jamás podrán vestir.
Nos han querido dividir. Las piedras se arrojan con la mano derecha para frenar al que alza la voz por el pueblo; pero esas mismas piedras, tomadas con la izquierda, pueden adoquinar el camino que lleve la palabra hacia quienes necesitan oír. Son los Juan sin tierra que sucumbieron al canto de sirena que ordenaba atacar al par, convencidos una y otra vez de que hay que afilar la espada para dañar al hermano.
Frente a esto, resiste el ejército de los imprescindibles: el zafrero, el tornero, la maestra, la enfermera. El que escuchó que no podía y lucha por el que no escucha. El que habla por los que no pueden, el que escribe cuando hay miedo de escribir, el que tiende la mano e invita un pan.
Vivimos bajo el asedio cotidiano de un presidente de la Nación que hace de la degradación de la palabra desde los estrados y las pantallas de una red social viciada el lenguaje oficial que disemina violencia e ignorancia. El peligro es profundo: los liderazgos marcan tendencia, y muchos ya han tomado ese universo como modelo a seguir.
Su ofensiva contra la prensa y los agentes culturales responde a una lógica implacable: el verticalismo. Un gobierno nacional vertical, un consumo de masas neoliberal vertical, algoritmos que dictan lo que consumimos. Así, nuestra población pierde el juicio crítico y es manipulada hasta en su derecho más íntimo: acceder a los bienes culturales que elevan el espíritu.
¿Tenemos derecho al silencio quienes nos llamamos poetas, escritores, cantautores? No.
Hoy venimos a afilar la palabra. A atravesar el duro cuero del no me importa, a dinamitar el caparazón de la antipolítica que, bajo la máscara de un pensamiento elaborado, solo esconde el miedo cobarde a pensar.
Propuestas a la organización:
*Urge desarrollar mecanismos de conexión entre los colegios y los poetas durante todo el año: a la par de una terrible desazón y desilusión con la realidad por parte de jóvenes y adolescentes, encontramos nuevos talentos en cada una de las escuelas y las charlas, dándonos cuenta de que podríamos fomentar los poetas y las instituciones locales la estimulación de la poesía de los jóvenes pujantes y nacientes.
*Postulamos que el encuentro, más allá del incipiente trabajo en escuelas que es maravilloso y revelador como ya lo describimos, debe abrirse a la comunidad, debemos ponernos incomodos e ir a filas de bancos, plazas, espacios sociales, hogares de ancianos, etc. Observando que hay una especie de ensimismamiento entre los poetas que no permite que la gente siga conectando con el amor por su tierra y su poesía.
*Proponemos que las noches de peña arranquen en la mesa, quizás hasta sin un sonido de técnica ni gastos innecesarios, pero si con encuentro de mesas y de rondas de guitarreadas coordinadas, con lista de intérpretes y de obras, pero sin tanta solemnidad. Podríamos pensar en más espacios de encuentro entre los poetas y guitarreada.
*Fomentar espacios de intercambio creativo entre autores y compositores, rondas de creación poética y musical. Podría depender de cada singularidad, pero también podría formar parte de la estructura misma de la grilla del Encuentro.
*Consideramos fundamental diseñar los tejidos entre los participantes para que la poesía se expanda en esta comunidad, y que todos los poetas que se acercan puedan difundir la maravilla que sucede en 4 días en Monteros.
Nuestra mayor esperanza reside en las infancias y las juventudes. Por eso entendemos que la escritura y la poesía se deben instalar durante todo el año en la currícula escolar. Monteros no es una ciudad cualquiera: es la tierra de Manuel Aldonate, la cuna que Armando Tejada Gómez reclamaba como Capital Nacional de la Poesía. No podemos conformarnos con lo establecido en una ciudad que nació para romperlo.
Los artistas que hemos disfrutado de este encuentro —sostenido por el Estado y las instituciones— tenemos una obligación moral y espiritual: salir a divulgar lo que aquí sucede. Monteros es un faro, un modelo de resistencia cultural con una impronta única en el país.
Mientras otras geografías sufren la condena del deterioro de la palabra y la pérdida de los valores populares, aquí se alza una verdad inquebrantable: peor hablamos, peores somos. Defender la palabra es, hoy, la única forma de salvarnos.

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