Fueron tres días de rosca a pleno. Los abogados de negocios más importantes de la región —socios de estudios con oficinas en Nueva York, Santiago, Montevideo, San Pablo y Buenos Aires, con carteras que incluyen fondos de private equity, bancos multilaterales y corporaciones multinacionales— eligieron el hotel Enjoy de Punta del Este para llevar a cabo esta semana su Foro Regional Latinoamericano de la International Bar Association. Lo que dijeron ahí, en los salones del complejo frente al Atlántico, fue casi calcado de lo que se escuchó hace pocas semanas en Argentina Week. La Argentina forma, por primera vez en mucho tiempo, parte de todas las conversaciones. Todos tienen clientes que miran. Pero mirar no es lo mismo que comprar.

La Argentina es hoy un activo que genera interés genuino, pero el dinero de verdad, el que mueve agujas, prefiere seguir esperando. La referencia temporal que apareció con más frecuencia fue la de 2027. Como si hubiera un consenso tácito respecto de que recién después de las próximas elecciones presidenciales —y de ver si el oficialismo puede sostener o ampliar su poder— el capital externo va a estar dispuesto a apretar el botón. “Salvo excepciones, el real money no vendrá hasta después de las elecciones”, se sinceró uno de los argentinos presentes. “Mientras, estamos todos detrás del RIGI [por el Régimen de Incentivo de las Grandes Inversiones]”, explicó.

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